El mercado ha reaccionado con un entusiasmo poco frecuente para una empresa de infraestructura de nicho. Backblaze ha logrado algo que pocos actores de mediana capitalización consiguen: convencer a los inversores de que su transformación de un servicio de respaldo tradicional a un proveedor de infraestructura para inteligencia artificial no es solo una estrategia de marketing, sino un motor financiero real.
Los números respaldan este optimismo. La compañía reportó ingresos por 38.7 millones de dólares en el primer trimestre de 2026, un crecimiento del 12% interanual. Pero el dato que realmente mueve la aguja es su plataforma de almacenamiento B2, que creció un 24%, alcanzando los 22.4 millones de dólares. Mientras el sector tecnológico sigue obsesionado con los fabricantes de chips, el mercado ha empezado a buscar quiénes sostienen la arquitectura necesaria para alimentar esos modelos de IA.
La metamorfosis de los datos: el giro hacia la IA
Backblaze ha entendido que el almacenamiento pasivo tiene fecha de caducidad. Su base de clientes de IA aumentó un 76% respecto al año anterior, una cifra que evidencia la urgencia de las empresas por encontrar repositorios escalables para sus conjuntos de entrenamiento y video generativo. Esto no es menor. La empresa ya no compite únicamente por espacio en discos duros personales, sino por volumen de datos críticos para el procesamiento de modelos.
La revisión al alza de su guía para 2026 —elevando los ingresos esperados hasta los 163.5 millones de dólares— está anclada en una estrategia de precios más agresiva. El CFO, Marc Suidan, fue transparente al respecto: la mitad de este incremento proviene de cambios en su estructura tarifaria y empaquetado de servicios. Al eliminar las comisiones por transacciones API mientras ajustan sus tarifas de almacenamiento a demanda, Backblaze está apostando por capturar a los usuarios que más datos mueven. Es una jugada audaz: buscan rentabilidad inmediata a través de la intensidad de uso.
Mi lectura es distinta a la de quienes solo ven una empresa de almacenamiento: Backblaze está intentando convertirse en un commodity necesario para las empresas que no pueden pagar las tarifas de entrada de AWS o Google Cloud. Sin embargo, su segmento de respaldo tradicional muestra señales de fatiga, con una caída del 2% en ingresos y una retención neta que bajó al 95%. La empresa está sacrificando su negocio histórico para financiar su incursión en el terreno de los gigantes.
El riesgo de la asimetría competitiva
Aquí es donde el panorama se complica. Enfrentarse a Amazon Web Services, Azure y Google Cloud es una batalla de desgaste que requiere una disciplina operativa extrema. Si bien Backblaze logró reducir su pérdida neta a 6.1 millones de dólares frente a los 9.3 millones del año previo, su margen operativo sigue siendo un ejercicio de equilibrio. Si la demanda de capacidad no acompaña la infraestructura instalada, los costos fijos devorarán cualquier ventaja competitiva.
Lo interesante acá es que la compañía está logrando atraer contratos de valor, como los 1.5 millones de dólares anuales cerrados con un par de firmas de IA. No obstante, en un mercado como el latinoamericano, donde la infraestructura de nube todavía depende en gran medida de las grandes alianzas locales con los hiperescaladores, el espacio para jugadores como Backblaze se reduce a nichos muy específicos de gestión de datos no estructurados para startups de alto crecimiento.
Al final, lo que hemos visto en este trimestre es una prueba de concepto. El mercado ha validado el cambio de timón: mayores márgenes operativos y un crecimiento acelerado en la división de IA son el nuevo estándar de la compañía. Pero no nos equivoquemos: su supervivencia depende de que la brecha entre el almacenamiento de propósito general y el almacenamiento para IA siga ampliándose. Si la infraestructura para el entrenamiento de modelos se consolida definitivamente en manos de los tres grandes proveedores, el margen de maniobra de Backblaze se volverá peligrosamente estrecho. El mercado ya lo sabe, pero prefiere ignorarlo mientras los números de B2 sigan subiendo.